LARA URO.    



SELECTED WORKS
Tres estudios sobre el triángulo
0,5 m
Columna I
Abstracciones del caos
Arcos
Ejercicio de cuerda


CURATORIAL PROJECTS
Abatir la forma: Fricciones sobre la superficie

 

ABOUT


































ABOUT
Abatir la forma: Proyecciones sintéticas

‘Abatir la forma: Proyecciones sintéticas’ es el segundo capítulo de una investigación artística que se desarrolla a través del comisariado, basada en la observación de las configuraciones espaciales que determinan nuestra relación con los entornos que habitamos y nuestro entendimiento de lo real. 

La exposición surge a partir de la invitación del festival LUMÍNIC a desarrollar una muestra que aborde la temática central de su séptima edición: la poética.


[TEXTO CURATORIAL] 

Ninguna estructura es neutra. Toda forma organiza, distribuye y condiciona. Incluso antes de ser habitada, una arquitectura dispone modos de circulación, grados de acceso y zonas de permanencia o expulsión. Las superficies no solo delimitan: administran. Los materiales no solo sustentan: regulan. Así sucede también con el texto. Las mismas fuerzas que lo cohesionan lo restringen, imponiendo lógicas heredadas de temporalidad lineal, jerarquía sintáctica o funcionalidad expresiva. El lenguaje normativo estabiliza significados, asegura la transmisión de instrucciones y consolida convenciones. Sin embargo, la poética —entendida en su dimensión teórica y estructural— hace posible una desviación de la identidad, la finalidad y la utilidad. Trasladada al espacio, permite suspender la reproducción automática de esas lógicas mediante gestos de apertura.

Abatir la forma: Proyecciones sintéticas parte de esta premisa para ensayar una rearticulación de la materia desde su autonomía y su potencia para producir realidad. Las obras reunidas en esta muestra comparten procedimientos de resemantización mediante la composición, el diálogo, la fragmentación o el cambio de soporte, haciendo de sus propiedades físicas dispositivos retóricos experienciales. Ubicado en una antigua fábrica de cerámica reconvertida en mercado de antigüedades, el espacio expositivo se transforma en un escenario donde los materiales se desplazan de la prescripción a la especulación.

La predominancia del gris remite al imaginario industrial y a aquellos entornos cuya existencia parece sostenerse únicamente en su capacidad productiva. En todo su espectro, el empleo de este color ha estado históricamente ligado al intento de homogeneizar las estructuras bajo una apariencia de neutralidad. En diálogo con este supuesto encontramos Área de trabajo, de Nicolás Cox: tres lienzos monocromáticos realizados con resina clorocaucho, un material empleado habitualmente para cubrir los suelos de las fábricas. Esta operación invierte la relación entre el plano horizontal que soporta y el vertical que limita, al tiempo que tensiona la idea de la pintura como género de arte mayor al desplazar su identidad desde lo que representa hacia aquello que la constituye. En un cuestionamiento similar de las jerarquías materiales se sitúan las piezas S/T de Pablo Quesada, esculturas miméticas formadas por dos elementos aparentemente antagónicos: metal y papel. Convertidas en cuerpos autónomos capaces de interactuar con el entorno lumínico a partir de la difracción, estas estructuras encuentran su estabilidad precisamente en la tensión entre similitudes y diferencias, generando una suerte de paradoja tectónica.

En el centro de la sala se encuentra Cadena de frío, la instalación de Mario Manso compuesta por cajas isotérmicas, sal y acumuladores de gel congelable vinculados a procesos de conservación y transporte. Mediante una composición modular, la obra establece una relación entre contenedor y contenido, significante y significado, desde la agencia propia de lo artificial. Bajo una estética aséptica subyace una aproximación sensible a procesos como la condensación, la evaporación o la solidificación, así como una investigación ciertamente poética sobre la preservación de lo inerte. Este interés por los fenómenos físicos también aparece en Arcos, de Lara Uro, dos esculturas concebidas en forma de díptico que nacen de la observación de la capacidad de las formas de la arquitectura hostil para determinar los flujos de movimiento y la percepción de las direcciones, aludiendo a la posibilidad de generar una potencia cinética a partir del vacío. Por su parte, tres imágenes de la serie fotográfica Izadi Hil de Ángel Biyanueba, centrada en las estructuras físicas de control, aportan un punto de anclaje con una realidad atravesada por lógicas de vigilancia y alienación que actúan desde la abstracción y la opacidad.

La muestra opera desde una perspectiva de transposición que hace de la experiencia estética una herramienta de intervención sobre la gramática material de los espacios. Lo “sintético” alude así a la posibilidad de producir nuevas combinaciones a partir de lo existente: síntesis como ensamblaje, como encuentro entre elementos separados por categorías, funciones o jerarquías adquiridas. En este contexto, la poética no se aborda desde la evasión, sino desde una potencia reorganizadora que actúa a través de la evocación y la proyección. Las formas que aquí se presentan no buscan resolver las tensiones que las constituyen, sino mantenerlas activas y hacerlas visibles. Porque toda estructura puede ser abatida: inclinada hasta revelar las condiciones de su construcción, abriendo así la posibilidad de otros modos de habitar, relacionarse y existir.


[ARTISTAS]

Ángel Biyanueba, Lara Uro, Mario Manso, Nicolás Cox, Pablo Quesada. 


Dismantling Form: Synthetic Projections

‘Dismantling Form: Synthetic Projections’ is the second chapter of an artistic research project developed through curatorial practice, grounded in the observation of the spatial configurations that shape our relationship with the environments we inhabit and our understanding of reality.

The exhibition emerged from an invitation by LUMÍNIC festival to develop a project responding to the central theme of its seventh edition: poetics. 


[CURATORIAL TEXT]
No structure is neutral. Every form organizes, distributes, and conditions. Even before being inhabited, architecture establishes modes of circulation, degrees of access, and zones of permanence or exclusion. Surfaces do not merely delimit: they administer. Materials do not merely sustain: they regulate. The same applies to text. The very forces that hold it together also constrain it, imposing inherited logics of linear temporality, syntactic hierarchy, and expressive functionality. Normative language stabilizes meanings, ensures the transmission of instructions, and consolidates conventions. Poetics, however—understood in its theoretical and structural dimension—makes possible a departure from identity, purpose, and utility. Transposed into space, it enables the suspension of the automatic reproduction of these logics through gestures of openness.

Dismantling Form: Synthetic Projections departs from this premise to explore a rearticulation of matter through its autonomy and its capacity to produce reality. The works brought together in this exhibition share procedures of resemanticization through composition, dialogue, fragmentation, and shifts of medium, turning their physical properties into experiential rhetorical devices. Situated within a former ceramic factory converted into an antiques market, the exhibition space becomes a stage where materials move from prescription to speculation.

The predominance of grey evokes the industrial imaginary and those environments whose existence appears to be sustained solely by their productive capacity. Across its full spectrum, the use of this colour has historically been linked to attempts to homogenize structures under an appearance of neutrality. In dialogue with this assumption is Work Area by Nicolás Cox: three monochrome canvases made with chlorinated rubber resin, a material commonly used to coat factory floors. This operation reverses the relationship between the horizontal plane that supports and the vertical plane that confines, while simultaneously challenging the notion of painting as a major artistic genre by shifting its identity from what it represents to what constitutes it. A similar questioning of material hierarchies informs Pablo Quesada’s Untitled sculptures, mimetic structures composed of two seemingly antagonistic elements: metal and paper. Transformed into autonomous bodies capable of interacting with light through diffraction, these structures find stability precisely in the tension between similarity and difference, generating a kind of tectonic paradox.

At the centre of the gallery stands Cold Chain, Mario Manso’s installation composed of insulated containers, salt, and reusable freezer gel packs associated with processes of preservation and transport. Through a modular composition, the work establishes a relationship between container and content, signifier and signified, through the agency of the artificial itself. Beneath its sterile aesthetic lies a sensitive engagement with processes such as condensation, evaporation, and solidification, alongside a distinctly poetic inquiry into the preservation of inert matter. This interest in physical phenomena also appears in Arches by Lara Uro, a diptych of sculptures born from the observation of hostile architectural forms and their capacity to determine movement flows and perceptions of direction, alluding to the possibility of generating kinetic potential through emptiness. Meanwhile, three photographs from Ángel Biyanueba’s series Izadi Hil, centred on physical structures of control, provide an anchor point to a reality traversed by logics of surveillance and alienation that function through abstraction and opacity.

The exhibition operates through a logic of transposition that makes aesthetic experience a tool for intervening in the material grammar of space. The term “synthetic” thus refers to the possibility of producing new combinations from what already exists: synthesis as assemblage, as an encounter between elements separated by acquired categories, functions, or hierarchies. In this context, poetics is approached not as a form of escape but as a reorganizing force that acts through evocation and projection. The forms presented here do not seek to resolve the tensions that constitute them, but rather to keep them active and render them visible. For every structure can be brought to a point where the conditions of its construction become visible, opening the possibility of other ways of inhabiting, relating, and existing.


[ARTIST]

Ángel Biyanueba, Lara Uro, Mario Manso, Nicolás Cox, Pablo Quesada. 












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